Un robot que aumenta la rentabilidad de tus inversiones

Dice François Derbaix que él, más que de olfato, tira de métricas a la hora de decantarse por un proyecto, tanto como inversor como emprendedor. Tal vez por ello se dio cuenta de la escasa rentabilidad que obtiene la gente al invertir en un producto bancario de ahorro y se animó a replicar un modelo de negocio ya probado con éxito en Estados Unidos y Londres, un robo-advisor que han bautizado con el nombre Indexa Capital su nuevo emprendimiento.

A François Derbaix se le conoce en España por ser uno de los emprendedores que acertaron a la primera con internet. Junto a su mujer, Marta Esteve, fundó en el año 2000 Toprural adquirida luego, en 2012, por HomeAway. 15 días antes, la pareja había vendido Rentalia, su segundo emprendimiento, al Idealista. Y aunque Marta Esteve se embarcó en un nuevo proyecto, Soysuper, François Derbaix decidió parar y adentrarse en el mundo del ‘venture capital’. Como inversor está detrás de Kantox , Tiendeo o We are Knitters.

“A mediados de 2014 me entró de nuevo el gusanillo de emprender”, dice, y lo hizo aprovechando su bagaje profesional y de la mano de relevantes inversores y financieros, como Unai Asenjo, CEO de Indexa. Otra razón poderosa serían los más de 250.000 millones de euros que se reparten en España los fondos de inversión.

La gestión pasiva

Los robo-advisors son servicios online de gestión financiera que permiten el manejo automatizado de la cartera de inversión de los clientes, eliminando así la figura del antiguo asesor financiero. En Indexa la decisión la toma un algoritmo que, conforme a la aversión al riesgo, asigna un portfolio ajustado a cada cliente y mueve su dinero según el mercado, los límites establecidos y, en este caso, los 6 fondos indexados. Esta mínima interacción humana es lo que se conoce como sistema de gestión pasiva de las carteras.

En indexa puede operar cualquier ahorrador a largo plazo, con un mínimo de 1.000€. “Cualquiera puede abrirse una cuenta. Nosotros le ofrecemos una inversión muy diversificada en fondos indexados, cobrando una comisión mucho más baja que los bancos y obteniendo mayor rentabilidad”, asegura Derbaix. Por largo plazo hay que entender un mínimo de 5 años, aunque en este caso la inversión es líquida, es decir que se puede recuperar cuando se desee. Antes de registrarse, el usuario habrá tenido que responder a 10 preguntas para averiguar su perfil de riesgo en una escala del 1 (el más conservador) al 10 (el más agresivo). Calculada su aversión, el sistema recomienda un plan de inversión que incluye los paquetes financieros disponibles, las expectativas de rentabilidad, el coste… Hasta aquí el proceso es anónimo y gratuito y es cuando te decides a darte de alta como cliente, cuando empiezas a introducir datos personales.

La operación descrita puede hacerse tanto a través de la página web como desde el teléfono móvil. Una vez dado de alta, Indexa Capital se encarga de abrir una cuenta a tu nombre en Inversis Banco, una entidad institucional participada y controlada por Banca March, a la que debes traspasar los fondos. Una vez que ven satisfechas sus expectativas, lo normal es, según Derbaix, “que vayan introduciendo dinero de forma automática para ahorrar con aportaciones mensuales fijas que nuestro gestor va invirtiendo a un 5% de rentabilidad de media gracias a que nuestra solución es un 80% más barata que la que ofrecen los bancos”. En cuanto a la comisión que Indexa cobra a los clientes, la media es de un 0,2% anual sobre lo invertido.

Más allá de la suspicacia de los asesores

Conforme a estos criterios, la reducción de costes y la diversificación de las inversiones son la clave para optimizar la rentabilidad del inversor más allá de la suspicacia de los asesores para adelantarse al mercado. Tras 10 meses de trámites burocráticos e inspecciones, la agencia de valores empezó a operar, ya con el visto bueno de la CNMV,  en diciembre de 2015. Desde entonces y hasta ahora han gestionado más de 13 millones de euros, contando entre sus asesores con expertos como Manuel Conthe o Luis Martín Cabiedes.